Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) como todos los productos genera residuos y consume recursos; por tanto el camino más inmediato es que seamos nosotros, los consumidores, quienes equilibremos el impacto en nuestros ecosistemas y nuestra salud.
Preguntarnos ¿si se puede seguir con las innovaciones tecnológicas extrayendo con mínimo cuidado los recursos naturales y contaminando indiscriminadamente los ecosistemas?
Si bien es cierto que las computadoras y los teléfonos celulares son considerados en el siglo XXI, el invento más fabuloso que se haya visto; desde 1965, el cofundador de Intel, Gordon Moore ya se cuestionaba la aceleración de su fabricación de la siguiente manera “aproximadamente cada dos años se duplicará el número de transistores en un microprocesador”, quería decir que la innovación tecnológica multiplicaría su rendimiento y bajaría sus costos.
Aunque en aquella época, las computadoras solo estaban disponibles para instituciones gubernamentales de ciertos países, poco a poco se introdujo su comercialización a instituciones educativas de nivel superior, centros de investigación y compañías trasnacionales.
Hasta que lamentablemente el ataque 9/11 a las ciudades de Nueva York y Washington en Estados Unidos puso a las compañías de la industria informática y computación en crisis de ventas en el año 2001, las compañías fabricantes no tuvieron más remedio que abaratar sus computadoras y comercializar sus dispositivos a las personas comunes y corrientes.
En México, por ejemplo, en el año 2001 apenas se contaban en cientos de miles, pero a finales del 2018 la cifra se contabilizó en 83.1 millones de usuarios de teléfonos móviles y 50.3 millones de personas con equipos de cómputo en sus hogares, según INEGI.
Estas cantidades han desechado 958 kilo-toneladas por año desde 2014, de las cuáles un 1.8% se recicla, mientras que 30% se arroja a basureros locales y aproximadamente 60% está almacenado en hogares o en reacondicionamiento.
Para resolver esta problemática socio-ambiental se busca solucionar con un concepto denominado Economía Circular; que se entiende como la interacción de productos y/o servicios donde se integra a un accionar sistémico para regenerar el producto/servicio sin que tenga que llegar al final de su vida útil. Esto quiere decir, que es un sistema que aprovecha los residuos de manera continua, ya que son utilizados reintegrándose al mismo sistema de donde provino.
Para el caso específico de los Residuos de las TIC, la economía circular significa que un producto se transforma, tal y como hace la naturaleza, regresando desde el reciclaje a la etapa de diseño y/o fabricación, se visualiza de la siguiente manera:


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