La diferencia entre el espectro de los modelos de lenguaje (LLM) y la praxis de lo sustentable que está mediada por la cultura digital del primer cuarto del siglo XXI, en el orden internacional del reciclaje no es equivalente a cambio ni transformación.
De acuerdo con Enrique Leff "la crisis ambiental es una crisis del conocimiento. No es un problema de falta de tecnología, sino de la deconstrucción del pensamiento económico tradicional"; aunque esta aseveración es verdadera, el sistema económico mundial se mantiene por el uso irrestricto de tecnologías, sean cajeros automáticos, coches eléctricos, drones, nanosatélites, aparatos médicos, laptops, smartphones, watches y todo tipo de gadget. Para deconstruir, por ejemplo, el sistema de papel moneda y switchearlo por criptos-monedas se necesita sí o sí, un aparato inteligente que opere las transacciones. Incluso, la experiencia sensorial activa (tacto, vista) es vivida por un equipo electrónico, sea un aparato la UCI, o bien, una tomografía.
La actual sociedad alterpostmoderna no se ocupa de los efectos colaterales, que son nimiedades frente al uso masivo de las IA (LLM), presas eléctricas gastan millones de litros de agua potable para generar un archivo multimedia; según el estudio del MIT, una consulta de IA (en Llama o metaverse) por 70 días continuos genera 75 millones de dólares para el modelaje de entrenamiento de ese LLM, pero, la huella de carbono es equivalente a 4,400 toneladas de CO2. Ahora bien, imaginemos que la consulta a la IA (LLM) es para crear una imagen, tal imagen puede ser, entre miles de opciones, usada para crear sus propios avatares a representar en la realidad material tangible de la tercera dimensión.
En otras palabras, la asistencia tecnológica desde las machine malévolas del ser humano ya está entre los individuos (terror supremo de las películas más postapocalípticas del siglo XX). En pleno siglo XXI, un sujeto humano que utiliza una IA para generar contenido, para alimentar a otro algoritmo (RRSS) es un ser humano que sobrevive desde, por y para la vida asistida tecnológica, tal como lo hace un vegetal dependiente del ciclo del agua.
El LLM (chatgpt) más usado tiene al menos 660 mil millones de usuarios diarios, es decir, las grandes compañías desarrolladoras de software (IAs y RRSS) son los nuevos amos de la especie humana, cuya conducta individual puede orbitar alrededor de los algoritmos para tomar decisiones tan simples sobre ¿cómo vestir? ¿qué decir o responder? ¿a qué público dirigirte en los nichos tecno-culturales? Los más populares son los contra-hegemónicos, deterministas místicos o protestas contra-sistema (espectro de feminismos [v.g. misoginia], misticismos [p.e. new age], racismos invertidos [v.g. Drags, Black live matters, etc.], entre otras variantes de intimidación a las minorías) dentro de las APPs.
Los nichos ecosociales virtuales son la cepa más productiva de miles de millones de dólares y responsables indirectos de la contaminación (o escasez de recursos hídricos). Los dueños de tales empresas invierten millones de dólares pero obtienen trillones por la mercantilización de la materia prima única e inagotable de ese animal voluble, solidario y voluntario: las emociones humanas. El objetivo primordial es ganar la atención, como aduce Gagné "el conectivismo es solo el consumo de pasivo de contenidos" en Redes Sociales (RRSS).
La profecía autocumplida de la tecnofobia convive entre los sujetos, tal como Manuel Castells advirtió en 2001 "la rentabilidad y la competitividad son los determinantes reales de la innovación tecnológica y el crecimiento de la productividad" (2001:108); ¿producir qué? contenidos y más contenidos en RRSS. Los nichos ecológicos, según Humberto Maturana, son "el dominio consensual que requiere que participantes operen en sus propios nichos ecológicos y estructurales sin destruirse". ¿Qué es un nicho ecológico en estos tiempos? Las Redes Sociales son un vínculo, donde el acoplamiento estructural (ideología) valida las identidades/ideas y ahí se sostienen por autopoiesis (acoplamiento cibernético), y cualquier objeto/sujeto extraño se circunscribe como amenaza, complejidad ajena o cuerpo extraño, sí piensa distinto.
Estas convergencias/divergencias validan a este fenómeno como demótico o sobradamente inocente puesto que cualquier sujeto que, por ejemplo, opera activismos pro-ambientales desde la comodidad de su sillón, mirando videos sobre crisis ambientales locales-globales, es la paradoja de nuestros días. El interés emancipatorio, como dijo Habermas (1994), fue capturado por el opresor; en la identificación de nichos culturales conviven solipsismos virtuales de individuos ávidos pro-consumidores de APPs, resultando en lo que Paulo Freire denominó como la desmitificación del Opresor. En una frase "el pro-consumidor domestica la opinión de [su] colectivo, ya que lo Verde está de moda, el sujeto postea un video, modifica/comenta un audio o linkea imágenes para co-validar lo pro-ambiental sin su presencia física, real, material y tangible, por ejemplo, en alguna campaña de recolecta de residuos o la limpieza colectiva de lugares públicos.
El paradigma socio-crítico de Habermas (y la escuela de Frankurt) que pretendía la emancipación y liberación del ser humano ha sido encapsulado en un algoritmo (RRSS) que se nutre de la BigData de otros algoritmos (IA); donde el ser humano solamente tipea variables (información) que entrena a estos sistemas de computo meta-especializados. La acción verde a medias, que denomino Viridis, es en sí misma, la acción dialógica que valida al opresor y su praxis, al mismo tiempo intenta colonizar las mentes de otros sujetos atraídos en RRSS como luciérnagas a las bombillas; aunque, ese sujeto se auto-percibe crítico, radical alterpostmoderno o contra-sistémico, al acercarse a su refugio estimulante destaca "la posición bipolar entre la red y el yo" (Castells, 2001:29).
¿Qué fenómeno tan interesante, verdad? [comercial: el presente texto es una bitácora para la materia del año 2126 d.C. "Arqueología del Internet", subunidad "La noche oscura de la sociedad alterpostmoderna: primer cuarto del siglo XXI"].
La sociedad del corriente año 2026 valida y cualifica como la sociedad que dejará entrar a los algoritmos a suspender la rutina factual y fáctica, encima dejará miles de desechos electrónicos desmontados o relegados en espacios públicos. En México, por ejemplo, hay un total de 2 mil 338 basureros, apenas se recicla 13% de los residuos provenientes de los hogares; aunque la Ley General de Economía Circular entró en vigencia a partir del 19 de enero de 2026, aplicando el principio de Responsabilidad Compartida de Productor.
Si algún legislador mexicano hubiese tenido la oportunidad de estudiar la Directiva 2002/96/CE del Consejo Europeo sobre las decisiones en residuos electrónicos con revisión legislativa desde 2006; sabría de antemano que el principio de Thomas Lindhqvist, funciona si y solo sí se aplican otros, tales como: Principio de adopción de medidas preventivas, Principio “Quien contamina, paga", principio "No depositar en vertederos sin tratamiento previo" y principio de Precaución. Es decir, incluir al productor o distribuidor de productos que generan residuos contaminantes, también abarca acciones empresariales históricas de reparación de zonas contaminadas a nivel local antes de la vigencia de la ley en vigor.
Si bien, en esta sociedad alterposmoderna, hay sujetos activos moviéndose a las acciones concretas de corresponsabilidad de protección ambiental en ámbitos locales, mientras otros son pasivos virtuales que generan asimetrías relacionales; ¿Aquí emergen las mutaciones de los nichos ecosociales a los nichos ecoculturales virtuales para asegurar refugios afectivos hasta aparatos de poder (en el sentido de Deleuzze) como escaparates de comercio virtual? El estatus ecosocial de la virtualidad alterpostmoderna son los LIKE (Me gusta), número de seguidores, # de post (multimedia), etcétera.
Pues bien, el individuo postpandemico es el sujeto cuyo relato "ontológico" es desmontar falsedades en y desde la App, un algoritmo que obtiene réditos de su contenido "ambiental" culpando al "millonario (neurosis arquetípica del enemigo megapoderoso)", en tanto, el medio tecnológico donde comunica su "indignación" para ofrecer rendimiento tecnológico gasta cientos de litros de agua al día. En suma, ese ser humano como leal, fiel y ciego atemporal e incansable sintiente emocional es un "esclav@ alterpostmodern@", o el eufemismo: influencers o creadores de contenido.
¿Hay algo que hacer? Tal como este blog ha señalado en post previos, al parecer la única vía es la educación ambiental aséptica, es decir, informar acerca de todas las decisiones asociadas al uso rápido de tecnologías y sus desechos; así como denunciar la gestión inadecuada y pragmática de "sistemas de reciclaje". Reciclar no solo se trata de enseñar al niño o adulto a separar residuos en casa y/o escuela, sino que debe transitar de la educación ambiental hacia la pro-actividad que motive/accione física y espacialmente a ser co-particípe en los planes de manejo de todo tipo de residuos, no solo orgánicos, plásticos y cartón. Por ejemplo, volver a lo verde es la reforestación con plantas endémicas, la compra de productos genuinamente fabricados con ecoeficiencia, ahorro de agua, luz con guía adquirida en programas colectivos de capacitación.
Lo anterior es un reto para la enseñanza debido a que la comprensión de la complejidad es un tema casi filosófico, que desafortunadamente aún no puede explicarse con determinismos astrales, cuasi-verdades históricas, sucesos eclípticos o lunares, nuevos movimientos ideológicos para "captar likes y motivar acción". El reto del ambientalista aseptico, hoy por hoy es competir con los nichos ecológicos virtuales que habitan la oblicuidad, generando, involuntariamente, toneladas de residuos electrónicos en metro toneladas equivalen a 62 mil millones (2020) y hacia 2030 calculan 82 mil millones de metro toneladas.Mientras en tasas de reciclaje a nivel global se calculan en 22.2% al año 2020 y en prospectiva a una década descenderá a 20% o menos, según el reporte de Monitor Global E-waste 2024.
Entonces, la dicotomía es la diferencia entre ¿las redes sociales como nichos ecosociales culturales que producen asimetrías en las relaciones humanas, donde los contenidos de influencers van convocando el uso desmedido de las nuevas Apps? o ¿Las relaciones asimétricas de individuos humanos se contienen en los nuevos nichos ecosociales culturales a través de las Apps y esto convoca desarrollo de nuevas Apps? La transición de la producción en serie (fordismo) a la producción flexible (postfordismo) se dirige a la unidad RED (colmena) que es la interacción ubicua/asíncrona de la internet; en la cual el mensaje es el medio, a la vez, el mensaje es el mensaje (Castells, 2001:372), el perfecto equilibrio implica de algoritmo a algoritmo o de ¿RRSS hacia IA, de IA hacia RRSS?
Parece fascinante que ya no existen las condiciones de la construcción de una relación estructural sistémica entre individuos (tiempo biológico/contigüidad física), sino la difusión de avatares virtuales de tiempo completo, con tareas ocupacionales bien determinadas por sus nichos ecológicos virtuales (solipsismos) a lo largo de la vida biológica (ciclo vital) de los seres humanos. En 2026, los sujetos están atrapados desde ya en la más cruenta y terrorífica película postapocalíptica; los usuarios de RRSS son esclavizados "por la ruptura de la ritmicidad tanto biológica como social, asociada con la noción de un ciclo vital" (Castells, 2001) y NO por las máquinas, como se previo en el siglo XX.
O escrito de forma más técnica, el mundo multimedia del siglo XXI es "habitado por dos poblaciones muy distintas: los interactuantes y los interactuados, es decir, no estamos viviendo en una aldea global, sino en chalecitos individuales, producidos a escala global y distribuidos localmente... Es este rasgo distintivo de estar conectada globalmente y desconectada localmente, tanto física como socialmente, el que hace de las megaciudades una nueva forma urbana" (Castells, 2001: 404-438). ¿Cuál es esa nueva victoria citadina? La de la pandemia por Covid-19, donde hubo brotes no solo de conmorbilidad respiratoria sino que psicopáticos en distintos órdenes, escalas y grados.
Al parecer, la presente generación humana postcovidiana si será la responsable del determinismo bíblico: apocalipsis, el paso del quinto al sexto sol u otros relatos mágicos, caídas o transiciones de sistemas de poder obsoletos; la perturbación radical, contra-sistémica y analógica de las sociedades del siglo XX es la ruptura de las relaciones físicas (cara a cara) en el siglo XXI.
Como justificación de la negación del tiempo pasado, presente y futuro son las narrativas virtuales pragmáticas autoindolentes y autovalidantes en cada nicho ecosocial cultural y estructural sin autodestruir sus discursos; las dinámicas reactivas de cada red social, por un lado demuestran a un ser humano y su vida en órbita al Mito del Tiempo Virtual. Por otro, cada miembro del nicho ecosocial cultural sin notar, ver y aceptar que transita junto a los suyos (interactuantes de nichos ecosociales virtuales) como la causa original de uno de tantos problemas ambientales del planeta: la generación de Residuos Electrónicos o E-waste (por sus siglas en inglés).











