De acuerdo con Enrique Leff "La crisis ambiental es una crisis del conocimiento. No es un problema de falta de tecnología, sino de la deconstrucción del pensamiento económico tradicional"; aunque esta aseveración es verdadera, el sistema económico mundial se mantiene por el uso irrestricto de tecnologías, sean cajeros automáticos, coches eléctricos, drones, nanosatelites, aparatos médicos, laptops, smartphones, watches y todo tipo de gadget. Para deconstruir, por ejemplo, el sistema de papel moneda y switchearlo por criptos-monedas se necesita sí o sí, un aparato inteligente que opere las transacciones. Incluso, la experiencia sensorial activa (tacto, vista) es vivida por un equipo electrónico, sea un aparato la UCI, o bien, una tomografía.
La actual sociedad alterpostmoderna no se ocupa de los efectos colaterales, que son nimiedades frente al uso masivo de las IA (LLM), presas eléctricas gastan millones de litros de agua potable para generar un archivo multimedia; tal imagen puede ser, entre miles de opciones, usada para crear sus propios avatares a representar en la realidad material tangible de la tercera dimensión. En otras palabras, la asistencia tecnológica del ser humano ya está entre los individuos (terror supremo de las películas más postapocalípticas); un sujeto que usa una IA para generar contenido, para alimentar a otro algoritmo (RRSS) es un ser que sobrevive desde, por y para la vida asistida tecnológica, tal como lo hace un vegetal dependiente del ciclo del agua.
Las grandes compañías desarrolladoras de software (IAs y RRSS) son los nuevos amos de la especie humana, cuya conducta individual puede orbitar alrededor de los algoritmos para tomar decisiones tan simples sobre ¿cómo vestir? ¿qué decir o responder? ¿a qué público dirigirte en los nichos tecno-culturales? Los más populares son los contra-hegemónicos, deterministas místicos o protestas contra-sistema dentro de las Apps; los dueños de tales empresas invierten millones de dólares y obtienen trillones por la mercantilización de la materia prima única e inagotable de ese animal voluble: las emociones.
Y lo ilógico o sobradamente inocente es que cualquier sujeto que valida activismos pro-ambientales desde la comodidad de su sillón, ya que lo Verde está de moda, edita un video, audio e imágenes, se auto-percibe crítico, radical alterpostmoderno y contra-sistémico; ¿interesante, verdad? el individuo postpandemico es el sujeto cuyo relato "ontológico" es desmontar falsedades en la App que gana miles de trillones dólares y gasta cientos de litros de agua al día. En suma, ese ser humano como leal, fiel y ciego atemporal e incansable sintiente emocional: es un "esclav@ alterpostmodern@", o el eufemismo: influencers o creadores de contenido.
La sociedad del corriente año 2026 valida y cualifica como la sociedad que dejará entrar a los algoritmos a suspender la rutina factual y factica, encima dejará miles de desechos electrónicos desmontados o relegados en espacios públicos. ¿Hay algo que hacer? Tal como este blog ha señalado en post previos, al parecer la única vía es la educación ambiental aséptica, es decir, informar acerca de todas las decisiones asociadas al uso rápido de tecnologías y sus desechos así como la gestión inadecuada y pragmática de "sistemas de reciclaje". Reciclar no solo se trata de enseñar al niño o adulto a separar residuos en casa y/o escuela, sino que debe ser pro-activo física y espacialmente para ser co-particípe en los planes de manejo de todo tipo de residuos, no solo plásticos y cartón. A volver a lo verde (viridis) que es la reforestación con plantas endémicas, compra de productos genuinamente fabricados con eco-eficiencia.
Lo anterior es un reto para la enseñanza debido a que la comprensión de la complejidad es un tema casi filosófico, que desafortunadamente aún no puede explicarse con determinismos astrales, cuasi-verdades históricas, nuevos movimientos ideológicos basados puramente en el uso desmedido de las nuevas Apps. Porque es verdad, la presente generación humana postcovidiana será la responsable del determinismo bíblico: apocalipsis, paso del quinto al sexto sol u otros relatos mágicos, caídas o transiciones de sistemas de poder obsoletos o justificar a través de narrativas pragmáticas auto-indolentes, sin ver y aceptar que son gran parte del problema ambiental global: la generación de E-waste.


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